DOBERMANN, SU LEGADO - FUNCIÓN DE LA RAZA
- Dr. Javier Fariña

- 21 oct 2022
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En la ciudad de Apolda, al sur de Alemania, entre 1834 y 1894 vivió un hombre llamado Karl Friedrich Louis Dobermann, un simple administrador de un desolladero, vigilante nocturno, cobrador de impuestos, ejecutor de embargos judiciales y encargado municipal de recoger los animales abandonados y vagabundos.
Preocupado por los grandes peligros a los cuales se veía expuesto en su trabajo, hacia 1880, comenzó a desarrollar la idea de crear un perro guardián que lo protegiera y defendiera. Dobermann no pretendía de sus perros otra función que la de guardia y protección, por lo cual no reparó en los aspectos estéticos, lo que le permitió constituir una raza de fortaleza y de carácter como ninguna otra. Debía ser un perro que impusiera respeto por su sola presencia. Los habitantes de la región de Apolda tenían temor al ver un perro negro con manchas fuego. Dobermann se refería a ellos como "mis perros" por lo que al cabo del tiempo fueron conocidos como los "Pinschers de Dobermann" recibiendo finalmente el nombre de Dobermann Pinscher.
El Dobermann fue reconocido como raza en 1898. Es sorprendente que, el trabajo de selección realizado para fijar los rasgos de la raza, se hayan logrado en un período infinitamente menor al tiempo demandado para la evolución de la mayoría de las razas caninas. Sin embargo no se sabe con exactitud los perros que inicialmente utilizó Louis Dobermann en sus comienzos ni las razas que fue incorporando ni los cruzamientos realizados. Solo los trascendidos, comentarios de su hijo Robert y de antiguos criadores , permitieron establecer y reconstruir el plan de cría controlado que lograría exaltar y seleccionar las características buscadas descartando las no deseadas. Para Louis Dobermann el motivo principal para la creación de su perro ideal fue sin duda satisfacer sus necesidades laborales. Se acepta que Dobermann partió del antiguo Pinscher alemán al cual le busco, con la incorporación de otras razas, un tamaño considerablemente más importante, dotándolo de mayor alzada y sustancia.
La esencia de la creación de la raza Dobermann fue la de obtener un perro diferente . Con un instinto natural de protección, cuya fuerza y nobleza reflejara su personalidad, de actitud altanera, musculoso, de naturaleza temperamental y que al observarlo presentara la expresión de un perro decidido. Debía tener una gran capacidad de aprendizaje , ser de tamaño mediano y enérgico. Su comportamiento agresivo destinado a la protección lo convierte en un excelente perro de guardia. No debía tener miedo a nada ni a nadie. Su sola presencia inspiraría temor. Originariamente se aceptaba pensar que quién fuera propietario de un Dobermann debía tener una buena cuota de valentía y coraje.
Si bien a lo largo del tiempo, fue modificando la violencia original de su temperamento, continúa siendo la raza de trabajo por excelencia. Requiere de un manejo inteligente con límites lógicos de convivencia. El Dobermann actual es estéticamente muy diferente al original. Sus elegantes líneas le brindan un aspecto aristocrático y atlético a su imagen. Es esencialmente amistoso, cariñoso y necesita un contacto físico constante con su propietario. La mirada del Dobermann refleja la imagen de un perro firme y seguro de sí mismo. Es feliz formando parte del núcleo íntimo familiar y por tener una relación estrecha con la gente que quiere siendo muy dependiente de su entorno. En forma innata protege y defiende a sus seres queridos. Es común ver a un Dobermann acompañar a su propietario por todos los ambientes de la casa inclusive hasta la puerta del baño. Se adapta muy bien a espacios amplios como reducidos siempre que pueda estar junto a su dueño. No nació para estar en un canil. Es llamativo el alto umbral de dolor que presenta un Dobermann. Es sumamente estoico y soporta sin demostrar donde le duele por más que uno este examinando la zona afectada. Es un perro altamente sensible, donde generalmente su propietario puede simplemente manejarlo cambiando el tono de voz al darle las órdenes. Quién nunca ha tenido un contacto con la raza posiblemente le tenga un pronunciado temor. Sin embargo quién haya convivido con un Dobermann sabe de su lealtad y devoción y muy difícilmente cambie alguna vez de raza.
Para la formación ganadora y estable que debe presentar un verdadero Dobermann resultan fundamentales los estímulos que reciba entre los dos y los ocho meses de vida. Si bien esta etapa suele ser igual de importante para la mayoría de las razas caninas sin duda para el Dobermann lo es más. La herencia que reciba sumado al trato y a las condiciones tempranas en las que crezca y se desarrolle son fundamentales. La posibilidad de enfrentar al cachorro a diferentes estímulos y situaciones resulta un entrenamiento por demás importante que seguramente lo ayudará a presentar una disposición social estable. Un correcto entrenamiento y una temprana socialización le permitirán soportar las presiones de la alta competencia.
En el largo proceso de su evolución el Dobermann ha sido utilizado para satisfacer las más diversas necesidades cumpliendo una gran variedad de funciones gracias a su gran versatilidad. Fue utilizado como perro de guardia y protección, por las fuerzas militares en la primera y segunda guerra mundial; Como perro policía por las mayorías de las fuerzas de seguridad alrededor del mundo en las más diversas tareas; Como perro de rescate ante las catástrofes más difíciles e inesperadas; Como perro lazarillo; Para niños con capacidades diferentes; En pruebas de obediencia tan exigentes como el Schutzhund, ágiles y veloces como el agility , animador infaltable en finales de exposición , pero sobre todo como compañero de los niños formando parte de su crecimiento.
La gran capacidad que presenta la raza Dobermann como perro de guardia y protección, celoso guardián de su familia y defensor de sus seres queridos ha sido motivo más que suficiente para que se transformara en una de las razas más conocidas, difundidas y respetadas del ambiente cinófilo. La rápida aceptación que tuvo desde su creación señala la importante utilidad que el Dobermann representaba para sus propietarios.
En la era moderna observamos con frecuencia que el Dobermann es una mascota que vive en ciudades importantes. Quienes criamos la raza con responsabilidad tenemos el legado, la obligación y el desafío de preservarla, protegerla, tratando siempre de perfeccionar sus cualidades naturales defendiendo la función para la cual fue creada. No debemos olvidarnos de criar buscando conservar y mejorar el buen temperamento de la raza. La verdadera personalidad de un Dobermann se ve reflejada en su natural instinto de protección, su compañerismo sin límites y el estrecho vínculo que desarrolla con su propietario, motivo principal de su existencia.



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