INSTALACIÓN Y MANEJO REPRODUCTIVO DE CRIADEROS
- Dr. Javier Fariña

- 21 oct 2022
- 25 Min. de lectura
Actualizado: 24 oct 2022
Méd. Vet. Javier Fariña, Méd. Vet. María Magdalena Wanke, Méd. Vet. Soledad Ulloa.
Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad Nacional de Buenos Aries, Argentina.
Los criaderos de perros tienen como principal finalidad incrementar la producción de cachorros buscando que el mayor número de perras queden preñadas, pariendo lechigadas numerosas e intentando minimizar las pérdidas por mortandades. El correcto manejo sanitario y reproductivo, la buena alimentación y las instalaciones adecuadas serán los pilares fundamentales de todo buen criador.
INSTALACIONES
Todo criador deberá pensar en construir las mejores instalaciones posibles que le permitan maximizar su producción considerando el espacio adecuado según la raza y edad, buscando brindar comodidad, higiene y correctos lugares de esparcimiento priorizando básicamente el bienestar de los perros.
Actualmente la producción canina se ha vuelto tan profesional y competitiva que necesita condiciones óptimas para su desarrollo en un entorno material y sanitario adecuado. Es además fundamental brindar a los perros desde cachorros la socialización y el mayor número de estímulos posibles que les permitan un correcto crecimiento.
La cría de perros avanza a pasos sorprendentes moviendo a su alrededor una verdadera industria que representa una enorme fuente de trabajo. La verdadera pasión, obsesión y permanente búsqueda de perfeccionamiento que moviliza a todo criador no debe ser considerada opuesta ni contradictoria con la posible rentabilidad económica.
Existen básicamente dos tipos de criadores aquellos dedicados a la producción masiva, que muy posiblemente cambie de raza según las preferencias circunstanciales del mercado, y aquellos que sin olvidarse de los aspectos económicos eligen una en particular priorizando perfeccionarla buscando acercarse lo más posible a lo establecido en el standard de la raza de su elección.
El diseño elegido para construir un criadero determina en gran medida su producción y está íntimamente ligado con las condiciones de higiene y sanitarias que presentará. Si bien se citarán las particularidades edilicias que debe presentar un criadero ideal, según el tamaño de la raza elegida, es importante señalar que dependerá también en gran medida de las posibilidades económicas, ubicación geográfica y condiciones climáticas. Hay razas que soportan mejor las inclemencias climáticas y otras que son sumamente susceptibles a las mismas. Así mismo cada vez surgen más disposiciones legales propias de cada país que deberán ser consideradas antes de instalar un criadero. Las molestias que ocasionan los ladridos pueden provocar la denuncia de un vecino con consecuencias impensadas.
Los criadores de perros representan un grupo sumamente heterogéneo encontrándose desde verdaderos profesionales con instalaciones funcionales, modernas y ejemplares hasta aficionados entusiastas que crían en ambientes reducidos. Muchos criaderos se construyen sobre la base de estructuras ya existentes realizándose modificaciones y adaptaciones según las necesidades y la disponibilidad económica.
La prevención es, tal vez, la herramienta más importante en el manejo de un criadero. El ingreso de todo ejemplar ajeno al establecimiento como así también de aquellos propios pque concurren a las exposiciones caninas merecerán una especial atención ya que pueden ser responsables de posibles contaminaciones. Las enfermedades parasitarias representan en los criaderos probablemente la mayor causa de mortalidad en los cachorros ocasionando verdaderas pérdidas económicas y de los tiempos en los planes de crianza. Así mismo el ingreso de personas extrañas al criadero deberá ser limitado a determinadas áreas.
Para que un criadero sea productivo y económicamente rentable se deberá considerar:
1. Selección de la Raza o Razas a Criar:
Es fundamental seleccionar correctamente la raza o las razas a criar. Si se parte de la idea de instalar un criadero comercial produciendo cachorros en forma masiva es importante criar aquellas razas que están de moda y que presentan circunstancialmente una mayor demanda. La selección debe realizarse cuidadosamente, estudiando cuales son las razas cuyos cachorros tengan mayor posibilidad de venta. La elección de la raza deberá también estar relacionada al espacio físico que se dispondrá en el criadero. No es aconsejable elegir aquellas razas problemáticas en su crianza ni tampoco las desconocidas. Muchos criadores tienen una marcada preferencia por una raza en particular que tal vez pueda no resultar tan rentable económicamente, motivo por el cual incorporan otra, por lo general de tamaño más pequeño, intentando mejorar los ingresos. En los últimos años existe una tendencia de los criadores a seleccionar razas pequeñas para criar considerando que el principal gasto fijo de todo criadero es la alimentación.
2. Terreno:
Previo a la elección del terreno se deberá considerar las temperaturas y precipitaciones promedio, humedad relativa y los vientos dominantes que predominan en la zona elegida para la futura instalación. La ubicación del terreno para la construcción de un criadero debe estar relacionada con la cercanía a alguna ruta o autovía que permita su fácil acceso. La disponibilidad de electricidad y agua potable son indispensables. Sus dimensiones deberán estar relacionadas a las razas seleccionadas para criar y preferiblemente observar que esté correctamente arbolado. Deberá ser un terreno seco con el declive adecuado que facilite el drenaje del agua evitándose aquellos suelos bajos o que puedan inundarse. Habrá que considerar que por lo general la humedad en los criaderos suele ser elevada siendo éste un factor desfavorable para la crianza. Si a esto se agrega un drenaje incorrecto, por cierto se aumenta la posibilidad de hongos e infecciones. La orientación que deberán presentar las construcciones que se realicen en el criadero es también un factor importante a considerar. El mejor sol es el de la mañana más aún en regiones con veranos calurosos. Cuando un criadero mira hacia el oeste soportará el sol del mediodía y el de la tarde. Así mismo si mirara hacia el sur le faltará sol. Deberá estar correctamente cercado ya sea por un muro o alambrado olímpico perimetral (correctamente cementado o enterrado) de 2 m de altura mínimo garantizando no solamente que ningún perro pueda escaparse sino también que ninguno ajeno pueda ingresar al establecimiento.
3. Clima:
De poder elegir el clima ideal para la instalación de un criadero de perros, sería el templado el mejor. Si bien es cierto que el perro puede adaptarse a la mayoría de los climas, existen razas sumamente susceptibles al frío y otras que se desarrollan mejor con bajas temperaturas, y por ende soportando menos el calor. En los lugares donde las altas o bajas temperaturas son extremas será necesario instalar equipos artificiales de regulación de la temperatura. Así mismo las inclemencias climáticas por tiempo prolongado como la humedad excesiva, lluvias por largos períodos, la exposición continua al sol con veranos rigurosos o vientos constantes no son aconsejables.
4. Instalaciones:
Antes de considerar las instalaciones ideales es sumamente importante mencionar que podríamos dividir a los perros que viven en un criadero en tres categorías: los adultos, las perras con cría y los cachorros. El hecho de categorizar a los perros nos permite crear circuitos. Por ejemplo: podría resultar un riesgo cierto de posibles enfermedades que una persona ajena al establecimiento, que lo visita con intenciones de comprar un cachorro, para poder observarlos tuviera que pasar primero por la maternidad. La circulación de visitas, como de perros ajenos al criadero, debe estar limitada a los efectos de evitar las posibles contaminaciones. Es además lógico pensar que el circuito sucio formado por el lazareto, la enfermería, los clientes y los proveedores debe estar bien separado de la maternidad que debe ser el lugar más cuidado y limpio del criadero. También se debe considerar que la recreación y el esparcimiento de los perros que viven en el criadero debe realizarse en corrales diferentes a los perros ajenos o propios que concurren habitualmente a las exposiciones. Por otro lado hay que destinar un sector próximo al ingreso del establecimiento para la realización de los servicios con perras que no pertenecen al criadero. Tal vez la construcción más adecuada para un criadero sería la de caniles con salida a correderas individuales con un pasillo central de circulación interna. Una opción interesante puede resultar construir caniles dobles con una sola área de recreación externa más amplia que también presente un pasillo central interno de circulación.
El criadero ideal deberá contar con las siguientes instalaciones:
a) Caniles:
En la especie canina existe una gran diversidad de tamaño encontrándose razas tan pequeñas como el Chihuahua, Yorkshire Terrier, Maltés o tan grandes como el Irish Wolfhound, el Mastiff, o el Terranova. Por tal motivo es lógico pensar que existen variadas formas de diseñar los caniles. Las dimensiones deben ser las adecuadas para que el perro se encuentre cómodo. Dependiendo de la raza las medidas aproximadas podrían variar entre 1.5 x 1.5 m a 2 x 2 m. La función de los caniles es brindar protección contra las inclemencias climáticas. La construcción ideal es de mampostería separados uno de otros por paredes que eviten peleas o ladridos innecesarios. Estas paredes pueden presentar un recubrimiento impermeable que facilite su limpieza y desinfección. El canil presentará dos puertas, una de las cuales le permitirá acceder a una corredera y la otra al pasillo interno central. La primera puede ser tipo guillotina o una puerta doble tipo caballeriza. La ventaja de la puerta guillotina es que permite abrirla sin tener que entrar al canil. En la puerta tipo caballeriza se abre independientemente su parte superior de la inferior. Esto permitirá tener en épocas frías del año únicamente abierta su parte inferior o por lo contrario en veranos calurosos podemos dejar al ejemplar en el canil cerrando la inferior y dejando abierta la superior para mantener un ambiente fresco. Estas puertas construidas, por lo general, de hierro y chapa facilitan la limpieza diaria permitiendo higienizar el canil mientras el perro está en la corredera o viceversa. Respecto a la puerta que comunica con el pasillo central interno generalmente es de malla de alambre o reja de hierro facilitando la visualización por parte del encargado.
El piso de los caniles puede ser de cemento, cerámico o de madera. No deberá ser de tierra. Si son de cemento no deben ser totalmente lisos para evitar que se resbalen, son los más utilizados y a veces, según la raza, predisponen a la aparición de callos. El piso de cerámico es fácil de limpiar por ser liso, es muy apropiado para los perros de pelo largo pero tiene la desventaja de ser más resbaladizo y en algunas razas grandes puede predisponer a una pisada con dedos abiertos. Los pisos de madera brindan protección aislando al perro del frío del suelo pero son difíciles de higienizar y tienden a ser mordidos y destruidos siendo su duración limitada. Los pisos de los caniles deberán tener un declive del 3 al 5 % hacia una canaleta enrejada ubicada en el pasillo no bien se pasa la puerta. Este declive permitirá que el agua utilizada para la higiene de los caniles drene rápidamente hacia los desagües que llevan a la cloaca o pozo negro.
Los materiales más utilizados para la construcción de los techos son las tejas, el fibrocemento o las chapas de zinc o de aluminio. Deberán contar con el declive adecuado para el rápido escurrimiento del agua de lluvia y con las membranas térmicas aislantes correspondientes. Algunos techos cuentan con cumbreras sobre el pasillo central permitiendo una mejor ventilación interna. Estas cumbreras pueden ser de vidrio armado que facilita la entrada de luz natural y disminuye además los costos de electricidad. Los techos pueden prolongarse a modo de aleros sobre las correderas evitando que el agua de lluvia ingrese a través de las puertas hacia los caniles.
El pasillo de distribución comunicará internamente los caniles permitiendo el control, la limpieza y la alimentación por parte del encargado. Los caniles y el pasillo deberán contar con luz eléctrica, ventiladores de techo y calefactores si hiciera falta. Contará además con canillas colocadas estratégicamente que conectadas a una manguera faciliten la higiene. Idealmente estas canillas tendrán agua a presión, suministrada por una bomba, permitiendo de este modo una limpieza más eficiente. Todo canil deberá presentar una fuente de agua permanente. Algunos simplemente cuentan con un balde de acero inoxidable que se cuelga. En otras ocasiones existen bebederos fijos de mampostería o de acero inoxidable, en algún rincón de los caniles, que se llenan automáticamente. Presentan siempre el mismo nivel de agua ya que cuentan con un sistema de niveles. Frecuentemente cada canil cuenta con una tarima de madera que le permita al perro echarse aislándolo del suelo. Muchos criaderos cuentan con caniles y correderas a ambos lados del pasillo central interno.
Idealmente cada canil tendrá su respectiva corredera. Algunos diseños de criaderos cuentan con caniles bien construidos pero que carecen de correderas. El número de caniles estará relacionado con la cantidad de perros que se tenga en el criadero. No necesariamente debe colocarse un perro por canil. Por el contrario muchas veces resulta beneficioso agrupar a los perros de a dos o más dependiendo de la raza. Los perros necesitan un entorno con estímulos que evite el aburrimiento y facilite la socialización. Es sorprendente como los perros se habitúan a la actividad y a los horarios del criadero.
Es frecuente, para razas pequeñas, que se utilicen jaulas en lugar de caniles principalmente en aquellas con pelo largo. Estas están especialmente diseñadas contando con piso de rejas, puertas laterales y superiores y divisiones. Son fáciles de higienizar y cuentan con una bandeja para recolectar las deposiciones. Son también útiles para cachorros. Sin embargo se deberá siempre contar con lugares adecuados para el ejercicio y la recreación.
b) Correderas:
Cada canil deberá contar idealmente con una corredera. Esta será una pequeña área de esparcimiento, generalmente de forma rectangular donde podrán realizar sus necesidades y tomar sol. Sus dimensiones están relacionadas con la raza pudiendo variar de de 2 x 2m a 2 x 10 m. Sus paredes laterales deberán ser de mampostería o malla de alambre. Su altura deberá estar relacionada con la raza. Si bien las divisiones de malla de alambre pueden favorecer las pérdidas de piezas dentarias o de uñas por traumatismo, es también cierto que el hecho que sean de ese material permitirá una mejor socialización de los animales y evitará un aislamiento exagerado. Así mismo facilitará la aireación y el secado más rápido del piso. El alambre en contacto con el piso deberá estar cementado. En un extremo de la corredera estará la puerta tipo guillotina o caballeriza que conectará con el canil y en su otro extremo podrá o no contar con otra puerta de malla de alambre o de reja de hierro. El piso de la corredera no deberá ser resbaladizo y tendrá un declive nuevamente del 3 al 5 % que favorecerá el drenaje hacia la canaleta enrejada ubicada fuera de la corredera. Generalmente son de cemento o de cerámicos. Algunos diseños de correderas contemplan los pisos de piedra partida. Si bien pueden fortalecer los dedos y mejorar algunas pisadas tiene como desventaja su difícil higiene y lo trabajoso de levantar las defecaciones. Los pisos de tierra o de arena no son recomendables porque guardan los malos olores y no facilitan la limpieza. Algunas correderas presentan un alero en relación con la entrada a los caniles evitando que el agua de lluvia moje su interior. En veranos calurosos la colocación de una media sombra resulta beneficiosa. Estas correderas no reemplazan los corrales de ejercicios. Por lo contrario una o dos veces por día cada ejemplar deberá ser conducido a los corrales a los efectos de correr y ejercitarse.
c) Sala de Maternidad:
Todo criadero deberá contar con la sala de maternidad donde la perra pueda tener sus crías en forma aislada y tranquila sin que los demás perros la molesten. Es tal vez el lugar más importante, cuidado y controlado de todo el criadero. El mayor número de pérdidas por mortandad en un establecimiento se produce durante la primera semana de vida. Los cachorros recién nacidos representan el eslabón más débil de la cadena productiva. La sala de maternidad estará provista de un ambiente confortable con las dimensiones adecuadas según la raza. La madre deberá ser llevada a la maternidad por lo menos una semana antes de la fecha de parto. Se prestará especial atención a la temperatura ambiente, a la altura de la paridera y se evitarán las corrientes de aire. Los cachorros recién nacidos no regulan la temperatura corporal por lo cual la temperatura ambiental será de fundamental importancia. Temperaturas cercanas a los 25 ºC con una correcta humedad ambiental son las apropiadas. Contará con una paridera fácilmente higienizable que puede ser de madera o tipo jaula. Sus dimensiones estarán relacionadas con el tamaño de la madre. Deberá contar con un escamoteador que evitará las muertes por aplastamiento que la madre puede ocasionar accidentalmente, al echarse. Es común y correcta la utilización del papel de diario en el piso de la paridera. Es higiénico, fácil de almacenar, económico y muy útil. Permite absorber las pérdidas vulvares producto del pos parto inmediato (puerperio). Así mismo contribuye a mantener un ambiente seco dentro de la paridera, a medida que la madre deja de ingerir la materia fecal y la orina de los cachorros. Algunas salas de maternidad cuentan con un ventanal y una puerta que mira al pasillo central facilitando la visualización por parte del encargado. Deberá contar también con luz eléctrica y natural, calefactor y declive adecuado para el rápido lavado. La maternidad podrá comunicarse, a través de una puerta tipo caballeriza, con una corredera o patio exterior que le permita salir a los cachorros cuando crezcan. Según el número de madres con que cuente el criadero será necesaria más de una sala de maternidad.
d) Cocina:
Un criadero organizado deberá contar con una cocina donde preparar los alimentos de los perros. Deberá ser lo más higiénica posible contando con cocina o anafe, mesadas, pileta, alacenas, calefón o termotanque, heladera y freezer. Los recipientes donde coman los perros deberán lavarse todos los días almacenándose secos y ordenados.
e) Depósito para el almacenamiento de los alimentos:
Deberá estar localizado próximo a la cocina. Se utilizará para el almacenamiento de la comida. Las bolsas de alimento balanceado deberán estar apoyadas sobre tarimas, no directamente en el suelo, y alejadas de las paredes. La presencia de los alimentos puede atraer roedores e insectos (moscas, cucarachas, hormigas, …) por tal motivo las ventanas deberán contar con mosquiteros. Las bolsas de alimentos abiertas deberán cerrarse herméticamente cuando no se estén utilizando. La luz y la humedad pueden alterar los balanceados.
f) Corrales para el esparcimiento y la recreación:
Estarán reservados para los perros del criadero y pueden utilizarlos varios perros a la vez. Los corrales para ejercicios serán de un buen tamaño y al aire libre para que los perros puedan ejercitarse. Estarán cercados con malla de alambre correctamente enterrada o cementada. De ser posible arbolados o con el agregado de media sombra en veranos calurosos. El piso de pasto estará bien cortado e higiénico. Los perros deberán tener disponibilidad de agua potable. Es frecuente que algunos criaderos cuenten con corrales con piso de cemento para los días lluviosos o inclusive techados. Si es posible se deberá tratar de que los perros que se encuentren en los caniles no puedan ver a los que juegan en los corrales, evitando de este modo ladridos innecesarios.
g) Peluquería:
El baño, el aseo, el cepillado, la peluquería, el corte de uñas, la limpieza de oídos y de dientes son indispensables para el mantenimiento correcto y la buena salud. Por tal motivo todo criadero ideal deberá contar con un cuarto destinado a esta tarea. Sus paredes podrán estar azulejadas y contará con una pileta rectangular que variará de tamaño y profundidad según la raza. Tendrá una altura adecuada que facilite no tener que agacharse para realizar los baños. Contará con duchador, agua caliente y fría y el operario podrá circular a ambos lados facilitando no tener que girar al ejemplar. Por lo general son de mampostería azulejadas o de acero inoxidable. En criaderos de Razas grandes o gigantes la pileta cuenta con una escalera de mampostería que facilita no tener que levantar al ejemplar. Dentro de la misma peluquería se deberá contar con secadores eléctricos móviles o fijos, mesas de peluquería con cogotero (algunas podrán contar con mesadas con ganchos en la pared), máquinas de pelar y torno para limar uñas. Contará con un armario para guardar toallas, shampoos, jabones y demás utensilios para el cepillado y aseo. Debe tenerse en cuenta que la peluquería de perros ajenos al establecimiento puede resultar una fuente de contagio.
h) Enfermería:
Dentro del criadero se deberá contar con un cuarto destinado a la atención de los perros enfermos o lesionados. Se utilizará para recibir al médico veterinario cuando concurra al criadero. Sus paredes y pisos deberán ser impermeables y de fácil desinfección. Contará con una camilla o mesa, vitrina (colgante o de pié) o botiquín donde guardar los medicamentos, pie de suero e iluminación adecuada. Si es posible deberá tener una mesada con pileta. Criaderos bien equipados pueden contar con microscopio y centrífuga. Es también necesario la presencia de una jaula, acorde al tamaño de la raza que se críe, a los efectos de poder dejar al animal enfermo en observación y separado de los demás perros.
i) Escritorio:
Todo criadero deberá contar con una oficina o escritorio donde poder llevar un control minucioso de los perros que componen el plantel. Cada ejemplar tendrá una ficha individual. Poder contar con un programa adecuado de computación para criaderos es de gran ayuda. Esta oficina será también utilizada para recibir a todo interesado en adquirir un cachorro. Habitualmente está decorada con trofeos, premios y fotografías de los grandes ejemplares que nacieron en el establecimiento. Deberá estar ubicada próxima al entrada del establecimiento.
j) Lazareto:
Es sumamente importante disponer de uno o dos caniles aislados, del resto de las instalaciones, a los efectos de poder alojar en forma temporaria a un ejemplar. Estará ubicado lejos del circuito limpio, preferentemente próximo al ingreso del criadero. Es frecuente que se reciban hembras para ser servidas con los padrillos del establecimiento. Es también frecuente que retornen al criadero ejemplares que estuvieron compitiendo y que hayan permanecido fuera del mismo por cierto tiempo. La cuarentena, antes de incorporar a un ejemplar al plantel estable, es indispensable en todo manejo sanitario adecuado. Tendrá como función evitar el ingreso de animales que puedan ser portadores de parasitosis o enfermedades infectocontagiosas hasta que se realicen los exámenes correspondientes. Es utilizado también para albergar ejemplares en tránsito. Por tal motivo es ideal contar con un canil, provisto de un pequeño patio de recreación y con disponibilidad de agua continua. El lazareto es de mucha utilidad e indispensable en todo criadero.
k) Casa o Cuarto para el Encargado:
Idealmente la casa o cuarto para el encargado deberá estar ubicado de forma tal que le permita observar y escuchar a los perros. Deberá contar con las comodidades necesarias y con todos los accesorios indispensables. Algunos criaderos cuentan con estas instalaciones a continuación de los caniles comunicándose al pasillo central interno a través de una puerta. Contar con un circuito cerrado de televisión con cámaras estratégicamente ubicadas puede resultar de valiosa ayuda.
5. Higiene:
Para que el manejo sanitario de un criadero sea adecuado es fundamental la higiene diaria y la desinfección periódica. Todo criador responsable debe priorizar la higiene de sus instalaciones sabiendo que invertir en ella es prevenir enfermedades. En el diseño inicial de las instalaciones se debe evaluar los materiales que se utilizarán pensando que el agua a presión y los desinfectantes pueden deteriorarlos. Los caniles sucios, infectados con parásitos provocan en los perros serias patologías intestinales o de piel. La suciedad produce olores desagradables y atrae insectos y roedores. Se deberá comenzar la higiene diaria por las zonas más limpias del criadero, como por ejemplo la maternidad, hasta que por último se limpiarán las zonas sucias como por ejemplo el lazareto.
Se comenzará retirando al perro del área a higienizar. En el caso del canil con corredera se dejará al perro en la corredera y se higienizará el canil o viceversa. Es una práctica frecuente llevar a los perros a los corrales de ejercicios en el momento de higienizar los caniles. Se levantarán todas las deposiciones sabiendo que la calidad y digestibilidad de los alimentos que ingieran estará directamente relacionado con la consistencia y cantidad de las heces como así también con su facilidad para recogerlas. Se continuará con la limpieza con agua caliente a presión y cepillado. Se utilizarán detergentes que contribuyen a eliminar la materia orgánica adherida residual. Periódicamente se realizarán desinfecciones de las superficies previamente higienizadas con diferentes preparados. Se deberá evaluar el espectro de acción de cada desinfectante e ir rotándolos. Finalmente, se utilizará nuevamente agua a presión para el correcto enjuague.
La disponibilidad de canillas, agua caliente a presión, declives adecuados y drenajes rápidos será indispensable para la correcta higienización de las instalaciones. Es importante, luego de la limpieza matinal, ir levantando como rutina las deposiciones de los animales a medida que van apareciendo. Para establecer los horarios de limpieza de un criadero se deberá recordar que los perros suelen defecar luego de la ingesta de los alimentos y que el sol contribuye a un más rápido secado de los pisos. Los restos de comida deberán ser levantados.
6. Materiales utilizados para la construcción de un criadero:
El diseño de un criadero, sus diferentes circuitos, los materiales elegidos, la facilidad para combatir hongos, parásitos, bacterias y virus, sus declives adecuados, sus rápidos desagües estarán íntimamente ligados al éxito de su producción. Brindar un ambiente seco e higiénico evitará contaminaciones.
Para la elección de los materiales que se utilizarán en la construcción de un criadero se deben evaluar diferentes aspectos relacionados no solamente a su costo sino también a su disponibilidad, desgaste posible en función de la higiene diaria y de la desinfección periódica, utilización del fuego, destrucción ocasionada por mordidas continuas, impermeabilidad, resistencia y durabilidad. Así mismo se deberá considerar si la construcción será permanente o con la posibilidad de trasladarse a otro lugar en un futuro.
La utilización de la madera está cada vez más limitada. Si bien es un material bastante económico e inicialmente muy utilizado en la construcción de las instalaciones. presenta actualmente numerosas desventajas como su duración limitada y su difícil higiene. En los caniles las tarimas de madera que le permiten al perro echarse aislándolo del suelo son muy utilizadas.
La mampostería es tal vez el material más utilizado brindando una construcción resistente, duradera y de fácil limpieza si es correctamente impermeabilizada. La utilización de cemento alisado con impermeabilizantes para los pisos evita la presencia de poros con la posible retención de orina o materia fecal. En la construcción de los corrales o correderas se prefieren, para la sujeción de las mallas de alambre, los postes de cemento a los de madera.
La malla de alambre es un material muy utilizado y sumamente frecuente en la construcción de todo criadero. Deberá estar correctamente cementada o enterrada. Si bien su duración es limitada se deberá elegir el calibre adecuado según la raza. Facilita la socialización y la ventilación con un más rápido secado
El hierro y la chapa son utilizados con mayor frecuencia para las aberturas en combinación con la mampostería. Es un material muy duradero si se realiza el mantenimiento periódico adecuado. Los caniles construidos en estos materiales son costosos pero tienen la ventaja de poder ser trasladados con facilidad.
Los materiales más utilizados para la construcción de los techos son las tejas, el fibrocemento o las chapas de zinc o de aluminio. Deberán contar con el declive adecuado para el rápido escurrimiento del agua de lluvia y con las membranas térmicas aislantes correspondientes.
El aluminio a pesar que es un material caro tiene numerosas ventajas. Es de fácil aseo, no conserva la humedad, mantiene una temperatura regular en su interior y no se destruye fácilmente. Es un material liviano que por lo general permite desarmarse.
MANEJO REPRODUCTIVO
Las perras son monoéstricas, y presentan un ciclo estral único cada 4-12 meses; el estro (período de aceptación del macho) es de duración variable (0 a 25 días). Dentro de este período los óvulos están aptos para ser fecundados solo durante dos días. Si bien el semen de algunos perros puede sobrevivir hasta 9 días en algunas perras, se considera que en la mayoría de los perros fértiles conserva la totalidad de su aptitud fecundante durante alrededor de dos días, reduciendo el período óptimo para el servicio a 3-4 días. El mantenimiento de la hembra durante toda su fase no reproductiva es costoso, y resulta fundamental que quede preñada y con la mayor cantidad de cachorros en cada celo en el que se desee reproducirla. La mayoría de las fallas en la concepción se pueden evitar realizando un correcto manejo de los animales que se van a cruzar. Esto hace que los criadores cada utilicen cada vez más frecuentemente los servicios de veterinarios especialistas en el manejo general y reproductivo de un criadero de perros.
Es importante ante todo asegurar una buena sanidad general, controlando los parámetros que comparten todos los animales: el ambiente (instalaciones), la alimentación, las enfermedades parasitarias e infecciosas, así como descartar también enfermedades sistémicas de cada reproductor en particular. Debemos prestar especial atención a enfermedades de carácter hereditario, eliminando del plantel de reproductores a los ejemplares que las sufran. Una vez que las condiciones generales son óptimas, debemos considerar el manejo reproductivo en sí.
HEMBRAS:
1. Examen previo:
Antes de incorporar una hembra al plantel de reproductores del criadero debemos realizarle un examen físico general y reproductivo. Esto vale tanto para cachorras nacidas y criadas en el criadero mismo como para reproductoras adultas que se quiera adquirir. Este examen comprende:
a) Historia clínica general
Sanidad actual: vacunas, antiparasitarios, alimentación, etc., estudios de laboratorio recientes, y enfermedades que ha sufrido.
b) Historia reproductiva
Edad del primer celo, duración de los celos anteriores y en caso de perras adultas número de crías y características de los servicios anteriores, método utilizado para determinar el momento de servicio, tipo y número de servicios, antecedentes reproductivos de su madre y hermanas.
c) Examen clínico general
Debe realizarse un examen físico completo prestando atención especial a anormalidades hereditarias, un perfil sanguíneo con hemograma, química sanguínea, dosaje de hormonas tiroideas y un análisis de orina.
d) Examen clínico reproductivo
Debe incluir el examen de vulva, clítoris, vestíbulo, vagina, y glándulas mamarias. De ser necesario también se realizarán pruebas complementarias para comprobar el estado del útero y los ovarios.
Sin necesidad de contar con instrumental complejo, puede realizarse un examen minucioso de los órganos genitales externos de la hembra, mediante inspección y palpación. Se comprobará la integridad de la vulva, clítoris y vestíbulo vaginal, y se descartará la presencia de malformaciones, estrecheces, tumores o secreciones anormales. Con un proctoscopio pediátrico puede realizarse una inspección del lumen vaginal, hasta la altura del pliegue dorsal. También deben examinarse las mamas, mediante una prolija palpación que nos permita establecer el desarrollo del tejido mamario y la detección de zonas de consistencia anormal que nos indiquen la presencia de tumores, secuelas de mastitis, etc. Es conveniente realizar una ecografía de ovarios y útero antes de comprar una reproductora adulta, para asegurarnos de que no presenta patologías tales como hipertrofia endometrial quística u ovarios quísticos.
e) Test de brucelosis canina
Uno de los controles más importantes que deben hacerse en perras reproductoras, es el de brucelosis canina. La hembra debe someterse a un examen serológico de brucelosis en cada celo, ya que el contagio no es necesariamente venéreo y puede haberse contagiado entre un celo y otro. También deben ser controlados los machos con los que va a servirse.
En el plantel estable de reproductoras, se realizan controles y se llevan registros de los diferentes aspectos reproductivos.
2. Registros: Hay que llevar un registro minucioso de las fechas de comienzo de los celos, transcurso de los mismos, número, fecha y tipo de servicio, partos y desenvolvimiento de las lechigadas para detectar cualquier anormalidad.
Conocer los ciclos de las perras nos permitirá en cierto modo predecir su futuro comportamiento reproductivo.
3. Control del momento de ovulación: Debe realizarse rutinariamente, sobre todo si la perra va a ser servida por un macho ajeno. Este control nos permite asegurarnos que la ovulación ocurrió, y el momento aproximado de la misma, lo que a su vez facilitará el conocer el momento del parto o programar cesáreas en caso de ser necesario.
A partir del comienzo del celo se realiza un examen diario del aspecto de la vulva y secreciones vaginales. Cuando el edema vulvar se torna importante, se comienzan a realizar vaginoscopías y citologías vaginales en forma seriada, para monitorear el desarrollo folicular. Cuando el cuadro celular de la citología vaginal se torna superficial y la mucosa vaginal comienza a arrugarse, se realizan determinaciones de progesterona en sangre. Se considera que cuando los valores de progesterona alcanzan 2 ng/ml, estamos en presencia del pico de LH, y valores superiores a 8 ng/ml indican que la ovulación ha ocurrido. El servicio debe realizarse 4-6 días después del pico de LH, entre 2 y 4 días después de la ovulación.
4. Cultivos: en el caso de perras normales, sanas, pertenecientes a un criadero donde la higiene y sanidad es correcta, no es necesario realizarlos de rutina, pero donde hay problemas de infertilidad, abortos o mortalidad de los cachorros en los primeros días de vida, se hace muy importante controlar de rutina la flora vaginal al comienzo del proestro para poder realizar los tratamientos correspondientes en caso de ser necesario.
5. Control de Preñez: Es importante realizar un diagnóstico de gestación temprano por varios motivos:
1. En caso de que no se obtenga el nacimiento de cachorros, se podrá diferenciar entre una perra que no quedó preñada o tuvo una reabsorción embrionaria muy temprana de una reabsorción posterior.
2. Si el diagnóstico es positivo, se le brindará a la perra el manejo que corresponde a una perra preñada, evitando situaciones de stress, ejercicio excesivo, administración de medicaciones que puedan afectar la gestación, etc.
6. Control del final de la gestación y partos: Se debe tomar dos veces por día la temperatura rectal de las perras en la semana anterior al parto para predecir el momento en que este va a ocurrir, y poder así acompañar a la perra durante el mismo.
Es conveniente que el propietario o encargado del criadero esté presente durante el parto. Muchas veces no hace falta intervenir, pero es necesario controlarlo y verificar que se esté desarrollando con normalidad. Es conveniente verificar la frecuencia de nacimiento de los cachorros, el tiempo transcurrido entre el comienzo de los pujos y el nacimiento de cada cachorro, vigilar el comportamiento materno, mantener los cachorros secos mientras se producen los nuevos nacimientos, vigilar el sangrado de los cordones umbilicales, asegurarse de que todas las placentas han sido expulsadas y que cada cachorro haya mamado calostro, etc.
7. Control del puerperio: Verificar la evolución de los loquios y el comportamiento materno sobre todo en los primeros días de vida de los cachorros.
MACHOS
Antes de incorporar un macho al plantel de reproductores del criadero debemos realizarle un examen de aptitud reproductiva. Al igual que en las hembras, esto vale tanto para cachorros nacidos y criados en el criadero mismo como para reproductores adultos recién adquiridos (en realidad debe practicarse antes de adquirirlos).
1. Examen de aptitud reproductiva:
Este examen comprende:
1. Historia clínica y reproductiva
2. Examen físico reproductivo y general
3. Análisis de semen
4. Test de brucelosis canina
5. Ecografía testicular y prostática
a) Historia cínica general:
Estudios de laboratorio recientes, enfermedades que ha sufrido, sobre todo del tracto genito-urinario y sanidad actual: vacunas, antiparasitarios, alimentación, etc.
b) Historia reproductiva (para perros que ya han reproducido):
Edad del primer servicio, resultados de cada servicio (preñeces y número de cachorros), registrando detalles sobre todo de cómo se determinó el momento de servicio en las hembras y antecedentes reproductivos de las mismas, tipo de servicio (natural, con botón afuera, IA, semen conservado o congelado) antecedentes reproductivos de los parientes (padre y hermanos) del perro. Deben incluirse observaciones sobre la líbido. Si se hicieron evaluaciones seminales previas u otros tests de brucelosis deben incluirse.
c) Examen físico general y reproductivo:
Debe realizarse un examen físico completo prestando atención especial a anormalidades hereditarias, un perfil sanguíneo con hemograma, química sanguínea, dosaje de hormonas tiroideas y un análisis de orina.
Examen clínico reproductivo
Debe incluir el examen de testículos, epidídimos, cordón espermático, próstata, pene y prepucio.
Testículos y epidídimos: deben inspeccionarse y palparse cuidadosamente registrando presencia, tamaño, forma, simetría, consistencia, sensibilidad. Debe examinarse el escroto buscando lesiones y signos de inflamación. La medición de la circunferencia escrotal puede aportar datos sobre la espermatogénesis y la consecuente calidad seminal.
Cordones espermáticos y conductos deferentes: Hay que realizar un examen del cordón espermático desde la cola del epidídimo hasta en anillo inguinal
Próstata: Se examina por palpación rectal buscando posición, tamaño, forma, simetría, consistencia y dolor. Normalmente se la encuentra sobre el piso de la pelvis cerca del borde anterior del pubis. Si no se la palpa fácilmente desde el recto debe hacerse una palpación doble, abdominal y rectal ya que cuando está aumentada de tamaño suele localizarse en una posición más anterior.
Pene y Prepucio: Se examina el orificio prepucial buscando secreciones anormales, se exterioriza totalmente el pene (debe poder exteriorizarse hasta por detrás del hueso peneano) y se examina su superficie buscando signos de inflamación, heridas y presencia de tumores, se buscan anormalidades congénitas como hipospadias, fimosis o malformaciones; se comprueba que el hueso peneano esté intacto y que no haya prolapso uretral. Si el pene está normal, se procede a la extracción manual de semen durante la cual se repetirá la observación del pene, esta vez en erección.
d) Análisis de semen:
El eyaculado se obtiene por masturbación manual, separando las porciones. Se realiza un espermograma de rutina de la segunda porción y se observa el sedimento de la porción prostática buscando células inflamatorias y glóbulos rojos.
Los parámetros normales de la fracción espermática son:
Volumen: 0.5 a 4 ml (puede ser mayor si se recoge líquido prostático)
Color: blanco opalescente a blanco lechoso
pH: 6,3 a 6,7
Cantidad total de espermatozoides: 200 a 2.000 x 106
Motilidad progresiva:> 70%
Vigor: 3-4
Formas normales: > 70%
e) Test de brucelosis:
Todo macho debe someterse antes de comenzar a hacer servicios o de incorporarse al plantel de reproductores a un test serológico de brucelosis y luego hacer exámenes periódicos cada seis meses. Así mismo debe solicitar tests serológicos negativos de TODAS las perras a las cuales va a servir.
f) Ecografía de testículos y próstata:
Ayudan a descartar patologías incipientes que todavía no dan ninguna sintomatología en el perro. Es importante observar la homogeneidad en la textura de los tejidos, presencia de quistes y calcificaciones en la próstata o cambios de densidad en los testículos.
Una vez incorporado el macho al plantel reproductor
2. Registros:
Se llevarán registros donde consten los datos de cada servicio, como fecha, nombre de la hembra, numero de servicios, tipo de servicio (natural o inseminación artificial), si la hembra quedó preñada y cuantos cachorros parió y cualquier observación que se considere pertinente respecto de los mismos.
3. Control de brucelosis:
Se realizará control de brucelosis a TODAS las perras que se van a servir. Es fundamental, y no deben hacerse excepciones, así sea la campeona del mundo de la raza. Más vale perder un servicio que el reproductor.
4. Control espermatológico periódico:
Cada seis meses se realizará un control espermatológico periódico para detección precoz de cualquier problema reproductivo.
5. Régimen de servicios:
Se establecerá un régimen máximo de servicios para el reproductor: un buen ritmo de servicios es de dos saltos por semana. Pueden ser dos perras con un salto cada una o una perra dos veces. Si hay muchas perras para servir al mismo tiempo, se pueden hacer hasta dos servicios por día durante una semana si se parte de un buen semen inicial, pero de ninguna manera esto puede prolongarse por mucho tiempo. La líbido del perro disminuirá así como su concentración espermática, hasta que finalmente quedará subfértil. En caso de ser necesario, y si el perro tiene buena líbido, puede servir dos perras con intervalos muy cortos y resultar fértiles ambos servicios, ya que el semen se almacena en el epidídimo y hay reservas suficientes para varios servicios.
PROGRAMACIÓN DE LECHIGADAS.
Debe tenerse en cuenta en el manejo del criadero la programación de las lechigadas no deben juntarse muchos cachorros de la misma raza si no hay una seguridad de poder venderlos, porque cuando se hacen más grandes, se tornan difíciles de vender, y además la cantidad de alimento, antiparasitarios y vacunas que consumen hacen que su precio aumente mucho o que su crianza sea antieconómica. Hay épocas del año, especialmente enero y febrero en las cuales las ventas son muy pocas y hay que evitar tener muchos cachorros en ese momento. Por otro lado, el hacinamiento aumenta el riesgo de enfermedades y la carga parasitaria en los criaderos.
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